El hombre biónico
CIENCIACientíficos crearon un prototipo muy parecido a un humano con un 70 por ciento de órganos artificiales.
Autor: AFP
Bertolt Meyer y Rex parecen gemelos. Este psicólogo usó su cara para hacer la reproducción en 3D del rostro de este robot, construido para mostrar cuán lejos ha llegado la ciencia en la fabricación de prótesis y órganos artificiales.
Quienes
en los años setenta se maravillaron con Steve Austin, el personaje de
la serie de televisión El hombre nuclear, quedaron boquiabiertos ante
Rex. Este es el nombre de un robot cuyo cuerpo está hecho en un 70 por
ciento de extremidades y órganos artificiales donados por más de 18
grupos cientí
ficos de diferentes laboratorios del mundo. De manera
similar al personaje de la serie, costó un millón de dólares, mide 1,98
metros y fue dado a conocer la semana pasada en el Museo de la Ciencia
en Londres. El grupo de robótica Shadow lo construyó para demostrar
hasta dónde ha llegado la tecnología para producir partes del cuerpo
humano que en un futuro serán usadas por personas discapacitadas.
La
cara de Rex fue moldeada gracias a técnicas de impresión en 3D a partir
de la de Bertolt Meyer, un psicólogo suizo que nació sin un brazo y ha
usado una prótesis toda su vida. Por interés propio, Meyer ha buscado
desde hace mucho tiempo la tecnología biónica. “Hace seis años no
sucedía mucho en este campo, pero de pronto observé una explosión
innovativa”, dijo a los medios. Rich Walker, director de Shadow, señaló
que se sorprendió con todos los órganos que pudieron encontrar.?Meyer
será el presentador del especial de televisión Who Am I, que busca
mostrar al público los avances de la ciencia en este campo y para el
cual fue construido Rex.
Este seudohombre
tiene corazón, riñones y páncreas que funcionan con baterías y su bazo
puede detectar infecciones. También tiene pulmones, hígado, vejiga,
oídos, traquea y arterias artificiales que transportan sangre sintética.
Un microchip interpreta imágenes y funciona como un ojo rudimentario.
Usa prótesis de caderas, rodillas, pies y manos que rutinariamente se
colocan en pacientes.
Sin embargo, aún le falta
el sistema digestivo pues aunque unos grupos de científicos trabajan en
un estómago, dichos prototipos aún son muy grandes. Tampoco tiene
cerebro, tal vez el órgano más complicado de reproducir, pero sí cuenta
con un programa de inteligencia artificial que le permite sostener una
conversación básica.
A pesar de este gran
avance, Steven Hsiao, del Hospital Johns Hopkins, de Baltimore, Estados
Unidos, cree que aún falta recorrer un largo trecho para que la ciencia
pueda reemplazar un órgano de la manera en que lo muestran en las
películas. “Tenemos motores que pueden levantar cosas, pero todavía no
imitan la destreza de una mano”, dice. Para eso se necesita estudiar más
cómo funciona la información sensorial en el cuerpo humano.
Rex
tendrá un año agitado. Estará en exhibición hasta marzo, luego viajará a
Washington donde se presentará en el Instituto Smithsoniano. Después
regresará a Londres donde el equipo de Shadow lo desarmará, porque su
vida, como la de los humanos, no será eterna.
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